Ver en alta resolución
El cuento de hadas ucraniano te sitúa sobre un fino precipicio de hocico de zorra rusa. Eres un trozo viviente de ridículo tamaño. Formaste parte del pastel del que escapaste.
Despertaste.
“¿Vas a morir? La muerte no existe”.
Eres una puta miga. Un bollo de proporciones antibiblícas. Un pastelito estúpido cantándole a una zorra que crees sorda.
Patán de los cojones, claro que vas a morir. Claro que la muerte existe. Pero no para ti, sino para los demás cuando ya no vivas, cuando ya no puedas seguir caminando despreocupado por ahí.
[Kolobok - Anton Semenov]