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El chupete voló, la droga venía fuerte y el permiso de conducir sólo había que comprarlo ahí enfrente.
La sociedad nos violó, dejándonos colgando de lo indiferente que nos clavó el deje menor de un trastorno al vapor.
Locomotor, cabrón con alas, devuélvenos el transmisor del jodido dragón que nos enjabonó esas grasas sin olor.
Fin de la posición.
Vuelta a la tensión.