El licor de pino le dejó un injustificable sabor a cerezas.
Todavía continúa tratando de encontrar una explicación.
Y como en El anacoreta, suponemos, el baño es su habitación.
El licor de pino le dejó un injustificable sabor a cerezas.
Todavía continúa tratando de encontrar una explicación.
Y como en El anacoreta, suponemos, el baño es su habitación.