Cargando con el anual peso que termina enloqueciendo, como una cabra azul que se cree vaca azul en un pueblo que se las da de ciudad, donde cielo color carne y pieles rositas conviven con peinaditos de remilgada bruja e imbéciles de jota en ese, ceta en de, pies desnudos en Malasaña y pantorrillas al viento en Lavapiés.